Alicia en el Pais de las Maravillas by Lewis Carroll (author), John Tenniel (illustrator)

By Lewis Carroll (author), John Tenniel (illustrator)

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A Alicia le dio tal ataque de risa que tuvo que correr a esconderse en el bosque por miedo a que la oyeran. Y, cuando volvió a asomarse, el lacayo-pez se había marchado y el otro estaba sentado en el suelo junto a la puerta, mirando estúpidamente el cielo. Alicia se acercó tímidamente y llamó a la puerta. —No sirve de nada llamar —dijo el lacayo—, y esto por dos razones. Primero, porque yo estoy en el mismo lado de la puerta que tú; segundo, porque están armando tal ruido dentro de la casa, que es imposible que te oigan.

Volvió a preguntar Alicia alzando la voz. —Pero ¿tienes realmente que entrar? —dijo el lacayo—. Esto es lo primero que hay que aclarar, sabes. Era la pura verdad, pero a Alicia no le gustó nada que se lo dijeran. —¡Qué pesadez! —masculló para sí—. ¡Qué manera de razonar tienen todas estas criaturas! ¡Hay para volverse loco! Al lacayo le pareció ésta una buena oportunidad para repetir su observación, con variaciones: —Estaré sentado aquí —dijo— días y días. —Pero ¿qué tengo que hacer yo? —insistió Alicia.

Alicia advirtió, con cierta sorpresa, que las piedrecillas se estaban transformando en pastas de té, allí en el suelo, y una brillante idea acudió de inmediato a su cabeza. «Si como una de estas pastas», pensó, «seguro que producirá algún cambio en mi estatura. » Se comió, pues, una de las pastas, y vio con alegría que empezaba a disminuir inmediatamente de tamaño. En cuanto fue lo bastante pequeña para pasar por la puerta, corrió fuera de la casa, y se encontró con un grupo bastante numeroso de animalillos y 38 pájaros que la esperaban.

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